Página de
Irene Ocampo de Argentina
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| "La conquista y la destrucción pueden llevarse
a cabo rápidamente, pero la construcción toma más tiempo." - Ross A. Webber |
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1º de diciembre Día del SidaLa postura disidente
Con declaraciones más que polémicas, un grupo de científicos comenzó a poner en tela de juicio las teorías más conocidas sobre el temido virus. En la última conferencia internacional que se desarrolló en Sudáfrica, el presidente de ese país, Thabo Mbeki, inició un debate técnico y a la vez político-económico. por Irene Ocampo A principios de la década del ochenta murió Rock Hudson, actor de los años cincuenta de Hollywood, y allí comenzó la historia pública del Sida. La evolución de la enfermedad en el área de la salud, junto con el trabajo en el área de la discriminación, es una muestra de una parte de la historia de la humanidad de la última porción del siglo XX. Los doctores Luc Montagnier y Robert Gallo eran hasta hace poco tiempo contrincantes que se batían a duelo por la paternidad del Sida. Luego de litigios legales de por medio, cada uno es dueño de una parte de esa enfermedad, y nosotros y nosotras nos preguntamos cómo puede ser que dos tipos se peleen por adueñarse de algo tan terrible como es una enfermedad mortal, o que lo era hasta hace poco. "La peste rosa" la llamaban en un comienzo porque se desarrollaba dentro de un grupo en el que la mayoría eran hombres homosexuales. Luego el grupo se amplió a los adictos a drogas endovenosas y a los y las personas hemofílicas. Actualmente es una pandemia, está dispersa por todo el mundo, y el grupo en el que más crece es el de las mujeres. Pero aunque el Sida parece estar expandido por todas partes, tiene lugares favoritos en donde desarrollarse y multiplicarse mortalmente rápido. Sí acertó, son los países más pobres del planeta: Asia, América Latina, Europa del Este, y África, por su puesto. Es en ese continente donde la postura disidente con respecto al Sida tuvo su oportunidad de salir a los medios masivos. En junio de este año se desarrolló en Durban, Sudáfrica, la XIII Conferencia Internacional sobre Sida, y por primera vez fue en un país no occidental. Allí comenzó el debate público cuando el presidente Thabo Mbeki, sucesor de Nelson Mandela, puso en tela de juicio la relación entre el Vih (virus de inmunodeficiencia humano) y el Sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirido), pero hizo hincapié en la segura relación de la pobreza con la enfermedad. Semejantes declaraciones sirvieron para calificar al presidente sudafricano de retrógrado e ignorante. Poco tiempo antes se había difundido la noticia de que Mbeki había prohibido el suministro de AZT a las embarazadas. Poner en tela de juicio la existencia del virus y su relación con el Sida es algo que ya venían haciendo algunos científicos. Para Noam Chomsky, lingüista norteamericano, estas declaraciones del presidente sudafricano son apresuradas, y de todas maneras no hay ninguna parte de las ciencias que no esté puesta en duda. Lo que sí valora Chomsky son las declaraciones más políticas de Mbeki, las que cuestionan las posibilidades de un país como Sudáfrica de poder brindar las medicinas necesarias. En este caso, no hay que dejar de lado que la pobreza, la falta de agua potable, y la escasez de alimentos son causa de muchas enfermedades, además del Sida, pensemos en la tuberculosis, o la malaria, por ejemplo. En cuanto a los medicamentos, en forma similar a lo que ocurre en Argentina, las drogas tienen patentes en EE.UU., con lo cual, gracias a la ley de patentes (impuesta por la Organización Mundial de Comercio) los precios son altísimos, y los beneficios van a los grandes laboratorios. A partir de aquí comienza un cuestionamiento de las aparentes certezas que se venían manejando sobre el Sida y las políticas de salud pública. Se trata, como dice Chomsky, no de comprobar un dato científico, de hecho la definición de la enfermedad ha cambiado varias veces en los últimos años, sino de pensar qué hicimos y qué hacemos para que las políticas de salud pública lleguen a sus destinatarios y destinatarias: el Pueblo. Nota Publicada en "Otras voces", periódico de Indeso-Mujer de Rosario, Nº 9, diciembre
2000. ©2000-2001 Irene Ocampo
1º de diciembre Día del Sida
Apelar a la autoestima y luchar contra los prejuicios
Cualquiera puede estar expuesto a contraer el virus del Sida, aunque hay condiciones que lo favorecen más. Esta apreciación sería una herramienta que ayude a la prevención, pero ¿tienen los varones y las mujeres el mismo grado de responsabilidad? por Irene Ocampo
"El hombre marca la diferencia" es el lema de prevención de Onusida (agencia de Naciones Unidas dedicada a la enfermedad) para este año. La frase pone el acento en el mayor protagonismo que se busca que tengan los varones, aunque para Mabel Bianco, directora del Proyecto Lusida, la frase es poco feliz. Sin embargo, poner el acento tan fuertemente en la responsabilidad de los varones en cuanto a la prevención es algo bastante saludable. No hay que olvidar que uno de los elementos principales con los que se acerca la prevención es el preservativo, el otro es el de tener relaciones en una pareja estable. Si analizamos detalladamente estas dos medidas de prevención, nos podemos dar cuenta de que el preservativo lo usan los hombres, la modalidad femenina no está popularizada. Y en el caso de la pareja estable, que para los profesionales de la medicina esto implica que la relación tiene por lo menos seis meses, este tiempo no suele tenerse en cuenta en la realidad. Según los datos que se manejaron durante el último Congreso Nacional de Sida que tuvo sede en nuestra ciudad en 1999, el sector de la población infectada que más creció fue el de las mujeres. El informe epidemiológico del Promusida (Programa Municipal de Sida) coincide con esta tendencia y nos proporciona también un primer acercamiento al enfoque de género en la prevención. Las creencias y los hábitos socio-culturales son los que impiden, por ejemplo, que las mujeres tomen mayores prevenciones ante el riesgo del Sida . En general, tomar precauciones puede interpretarse como la afirmación de que se está infectada y ésto crea una barrera más que impide una comunicación sin miedo a perder la confianza. Los prejuicios y los miedos contribuyen a que las mujeres, por ejemplo, no le exijan a sus parejas estables el uso del preservativo, y los varones por su lado, no lo utilizan en sus relaciones casuales. Para Mabel Bianco es imposible hablar de sexualidad en nuestro país, y de hecho, no es posible hablar de Vih-Sida sin hablar de la sexualidad, sobre todo la de las mujeres. Actualmente Lusida, el proyecto que dirige Bianco y que cuenta con el aporte económico en partes iguales del Banco Mundial y el Ministerio de Salud Pública, está embarcado en una campaña publicitaria, pero las mujeres no están consideradas como población específica. Es necesario que para evitar este tipo de infección, como también las otras enfermedades de transmisión sexual (Ets) se realice una acción preventiva que contemple todas estas posibilidades. Y aquí no estamos hablando de la simple información, sino que además se debe trabajar con la autoestima de las mujeres, para que ellas revaloricen su estado de salud y no lo pongan en riesgo por una pauta cultural. Nota Publicada en "Otras voces", periódico de Indeso-Mujer de Rosario, Nº 9, diciembre
2000. ©2000-2001 Irene Ocampo |
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