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Los restos del pasado*

por Irene Ocampo

La narrativa argentina cuenta con una nueva voz: la de Paula Pérez Alonso, que con su primera novela No sé si casarme o comprarme un perro entra en el espacio literario local.
Aunque su opera prima tenga una deuda, y por qué no también sea un homenaje, a Julio Cortázar; la voz de Pérez Alonso se instala, o al menos lo intenta, como voz femenina. Desde ese punto de vista pasan las historias de un grupo de amigos: Juana, la protagonista, Cris, su hermano, Horacio y Max. Con ellos recorremos el doloroso camino del recuerdo de la historia reciente de nuestro país: el Proceso.
Con la densitud de un personaje que ha sufrido la pérdida de su gran amor en uno de los habituales enfrentamientos armados entre revolucionarios y fuerzas armadas, a los que, increíblemente ahora, estuvimos acostumbrados y acostumbradas en una época, lo que al comienzo se presenta como una historia intimista, centrada particularmente en la vida de Juana Eguiza, se torna en casi una historia de aventuras al mejor estilo del escritor inglés Ken Follet.
La recuperación de un pasado mal vivido y nunca revisto impulsa a Horacio, un fotógrafo retirado, a desempolvar sus fotos archivadas, y comenzar una investigación que termina a la “manera argentina”. En este sentido, el rito de pasaje está presente en No sé si casarme o comprarme un perro. Y como lo dice su autora al comienzo de la novela, pasajeros de un presente esquivo, los personajes pasan delante nuestro rehuyendo nuestras miradas.
Juana pone un aviso en el diario buscando a una persona, un hombre que compita con un perro de raza por el amor de una mujer. De alguna manera ella sabe que no encontrará a nadie con esas características, pero le gusta jugar a que sí lo logrará. Cambia varias veces el texto del aviso, incluyendo las características del perro, exagerando con ironía la posibilidad que esa forma de búsqueda le proporciona.
Como marca reconocible en la obra de una generación: el sueño de la revolución, la lucha a la que ésta llevó, y el “holocausto” posterior (no podemos olvidar El Dock de Matilde Sánchez, que parte del intento de toma de La Tablada), el tema político es uno de los ejes centrales de No sé si casarme o comprarme un pero. Sin embargo, la visión de Pérez Alonso es pesimista, y a un lector reflexivo le queda un sabor amargo: el futuro arrastra a una parte del mundo al suicidio, son los casos de Juana y su hermano Cris.
En términos de escritura fragmentaria la novela intenta recrear de esta manera una historia de personajes, como así también la del país como otro personaje. Un final abierto deja apenas un resquicio a través del cual podamos intentar una recontrucción.

 

No sé si casarme o comprarme un perro, de Paula Perez Alonso, Tusquets, Col. Andanzas, 1995.

* Publicada en el diario La Capital, sección cultural el 23-11-95.

Para reproducir estos artículos contactarse con la autora a: irocampo@tau.org.ar

©1995-2004 Irene Ocampo

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